
Lucen su número de carrera sobre un fondo azul. Esta categoría, que existe desde 2017, está experimentando un auténtico auge. Se trata de vehículos ligeros, conocidos también como SSV o UTV, (como los CAN-AM, Polaris, Yamaha…) que deben cumplir un reglamento que permite, por un coste razonable, transformar vehículos que permanecerán bastante similares a los de serie.
La vocación de esta categoría es permitir a numerosos aficionados contar con una plataforma más accesible a la par que divertida. También ofrece la posibilidad a los grandes equipos y a los fabricantes identificar talentos futuros.
Al contar con un depósito de 130 litros como capacidad máxima y una autonomía de 250 kilómetros, la particularidad de estos vehículos es que repostan igual que las motos.
Fuente «Todo sobre el dakar»