
La más frecuente (tanto entre los profesionales como entre los aficionados), se trata de un prototipo que debe cumplir las normas técnicas y de seguridad del reglamento de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). La base del vehículo es un chasis tubular sobre el que se montan los componentes mecánicos y de seguridad. La carrocería del vehículo, a menudo de fibra de vidrio o de carbono, adopta la mayoría de las veces la “silueta” de un vehículo comercial existente, pero estos vehículos están totalmente concebidos y desarrollados para la carrera. ¡Así que no se encuentran en los concesionarios!
Los T1 pueden ser 2×4 o 4×4, con motores de gasolina o diesel. Son los más rápidos y, a menudo, los más impresionantes.
Los más conocidos:
– TOYOTA Hilux de Nasser Al Attiyah
– MINI de Nani Roma
– PEUGEOT de Carlos Sainz, ganador en 2018
T2:
Su número de carrera aparece sobre un fondo rosa. Se trata de vehículos todoterreno de serie modificados para la competición. La receta es bastante sencilla: se toma como base un vehículo 4×4 de serie adquirido en un concesionario y se procede a la introducción de modificaciones, con una preparación altamente regulada, que se centra, ante todo, en la seguridad: arcos, asientos de seguridad, depósitos…
T3:
Se trata una vez más de prototipos, pero considerados “vehículos ligeros”. A menudo, están equipados de motores de moto. Los más conocidos son los buggies pequeños de los hermanos Coronel, con los que han disputado la prueba hasta 2017.
OPEN:
Existen varias subdivisiones. Entran en la categoría OPEN los vehículos que responden a normas técnicas diferentes a las de la FIA, como por ejemplo el reglamento estadounidense SCORE (entre los que destaca Robby Gordon, como uno de los pilotos más conocidos), los vehículos eléctricos o que avanzan gracias a energías alternativas o, desde el Dakar 2019, los UTV que cumplen los reglamentos nacionales.
Fuente «Dakar.com«
Ni la compañía Michelin tiene esos neumáticos.
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